Iago Aspas y Rafa Benítez cargan contra el VAR después de que se rearbitrara un penalti por un agarrón | Fútbol | Deportes

El centrocampista peruano Renato Tapia se disculpa con el árbitro Hernández Hernández durante el partido ante el Sevilla en Balaídos.Salvador Sas (EFE)

Un temporal de indignación vapuleó el VAR este sábado en Balaídos en el partido que enfrentó al Celta con el Sevilla y lo envió al piso. Donde las inclemencias meteorológicas no llegaron lo hizo la furia de la escuadra viguesa, que en lo que va de Liga acumula agravios varios en las decisiones arbitrales dentro y fuera del terreno de juego. La situación llegó al punto de que una delegación del club se trasladó hace menos de dos semanas a Madrid para mantener una reunión con Luis Medina Cantalejo, el mandamás arbitral. Pero pocas horas después de ese encuentro le anularon, de manera incomprensible, un gol decisivo en Girona. Entonces el VAR no apareció para advertir al árbitro de que había cometido un error clamoroso en un choque entre Gazzaniga y Dotor. “En noches como esta solo podemos decir: esta competición merece mucho más”, zanjó entonces el club a través de sus redes sociales, con el escudo celtista sobre un ennegrecido luto.

Este sábado el estadio vigués y sus aledaños se llenaron de pancartas con mensajes relativos a la situación. Y en el minuto 96, con empate (1-1) en el marcador, Murphy entró con su implacable ley por la puerta grande de Balaídos. El árbitro, el experimentado Hernández Hernández, decretó un penalti que pareció evidente de Jesús Navas sobre el delantero celeste Douvikas. Pero desde la sala de videoarbitraje le llamaron a capítulo, la acción se rearbitró y se fue al limbo de la polémica. De inmediato, sonaron tres silbidos; y telón.

El siguiente acto se abrió de inmediato. El capitán Iago Aspas, que había sido sustituido, hizo ademán al equipo de que se retirase del campo y en medio de un marasmo el monitor en el que Hernández Hernández vio la repetición durante largos minutos acabó en el suelo después de que Aspas lo zarandease. Ahora se enfrenta a una sanción por conducta contraria al buen orden deportivo. “Con todas las que nos deben tendríamos que estar casi en Champions”, resolvió el capitán del Celta en cuanto tuvo un micrófono delante. Pero su equipo sigue en puestos de descenso. “En doce jornadas nos han perjudicado en siete”, lamenta el emblema del Celta antes de agregar: “Llaman al VAR para ver la intensidad de un agarrón, que se rearbitra cuando ya se ha pitado”.

Ocurrió que Navas se había enganchado con Douvikas en un uno contra uno en el área. En las imágenes televisivas, y así lo apreció el árbitro en directo, se observa un agarrón en el brazo y la mano del delantero del Celta. Cabe la duda incluso de si un pie de Navas traba al atacante griego, que hace un leve aspaviento con el otro brazo mientras se cae. “Cualquiera que haya jugado al fútbol interpreta que es penalti”, apuntó el técnico Rafa Benítez, que en su regreso al fútbol español se ha topado con una situación que jamás había vivido, más que nada por la reiteración de desastres. «Ves que es una detrás de otra. Me gustaría que alguien me lo explicara”.

En ese carrusel de despropósitos dos apellidos sonaron en Vigo durante los últimos días. Prieto Iglesias es un árbitro con un historial poco común: dos veces le descendieron de Primera a Segunda por sus malas actuaciones, otras dos veces había ascendido. En 2020 dejó la máxima categoría para pitar en la de plata hasta mayo de 2022 y de inmediato se reenganchó en el VAR. El pasado verano celebró un tercer ascenso a la máxima categoría, ahora a los mandos de los monitores. En dos de los agravios más lamentados por el Celta en lo que va de temporada, contra Mallorca y sobre todo Las Palmas, fue protagonista. “Es una sorpresa que vuelva a estar en el VAR”, apuntó Benítez este viernes, un día antes de volver a tropezar con la misma piedra. En la previa, quiso templar gaitas el entrenador cuando supo que Pietro Iglesias estaría en la sala VOR para arbitrar, de nuevo, un partido el Celta: “Sorpresa por la designación, aunque la palabra que me parece más apropiada es respeto. Lo veo como positivo, porque como ha sido tan evidente lo que todo el mundo ha visto, estoy convencido de que van a estar mucho más atentos para que todo vaya bien y no haya ninguna decisión de la que luego tengamos que hablar”.

Entre incrédulo, estupefacto y rabioso, el veterano entrenador del Celta trató de gestionar la situación tras el partido. “No salgo de mi asombro”, explicó mientras buscaba la ironía. “Igual hay que incorporar a un físico en el VAR para que mida lo que es fuerza suficiente y que sea el que decida”. Benítez cree que la incidencia de los árbitros en la clasificación de un equipo que suma siete puntos se puede medir en ocho, nueve o diez más. “Los penaltis hay que pitarlos desde el campo. Es muy difícil de explicar esto en las comisiones de la UEFA a las que voy”, se lamentó.

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