Morgan Stanley acusado de engañar al Banco Central Europeo

Desde el Brexit, los grandes bancos internacionales han estado jugando al gato y al ratón con su supervisor, el Banco Central Europeo (BCE). Como el Reino Unido ya no pertenece al mercado único europeo, ha perdido, entre otras cosas, el famoso “pasaporte financiero”, que le permitía vender productos financieros desde Londres en toda la Unión Europea (UE). A partir de ahora, este trabajo deberá realizarse desde uno de los países de la Unión.

Por este motivo, instituciones como JP Morgan o Bank of America han desarrollado significativamente su presencia, por ejemplo, en París. O que en 2021 había cerca de 2.000 banqueros que ganaban más de 1 millón de euros en los Veintisiete, un aumento del 41% respecto al año anterior.

Sin embargo, desde el principio los bancos han hecho todo lo posible para limitar al máximo el número de puestos que subcontratan. Apenas diez mil puestos de trabajo se transfirieron directamente desde Londres a otras capitales europeas, según un recuento de la firma EY.

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Molesto, el BCE insiste en que el trabajo se lleva a cabo realmente en suelo de la UE, con líderes de alto nivel presentes en el lugar. En mayo de 2020, siete meses antes de la salida efectiva del Reino Unido del mercado único, golpeó la mesa con el puño y lanzó una importante evaluación de las deslocalizaciones necesarias, banco por banco, empresa por empresa. En noviembre de 2023, destacó que había identificado 56 equipos de corretaje que deben estar íntegramente en la UE o “con capacidades locales significativamente mayores”. “El BCE no tolerará cáscaras vacías”ella recordó.

Licencia abusiva

El último ejemplo de este enfrentamiento fue revelado por el Tiempos financieros, domingo 18 de febrero. Según el periódico financiero británico, Morgan Stanley intentó engañar al BCE. El banco estadounidense concedió el título de “gestor de intermediación de préstamos” a un empleado afincado en Frankfurt (Alemania), que hoy afirma que su verdadero trabajo no era ese y que no tenía funciones directivas.

La información se hizo pública porque el banquero en cuestión -cuyo nombre no se revela- fue despedido por Morgan Stanley y acudió a los tribunales por despido improcedente. Durante la audiencia, aseguró que el banco estadounidense le había pedido en el momento de su contratación, en abril de 2021 (por un sueldo de 375.000 euros, más bonificación), que no utilizara este título. Según su superior, esta función “sólo existía en el papel” y fue creado para dar al BCE la impresión de que estaba presente un ejecutivo de alto rango. Su verdadero papel fue el de intermediación en deudas incobrables en Alemania, Austria y Suiza.

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