MotoGP: El ‘kansha’ de Marc Márquez a Honda: “Pase lo que pase, seré recordado por estos colores” | Motociclismo | Deportes

“Será difícil controlar las emociones y concentrarse en pista”, reconoce Marc Márquez. Carreras ha disputado muchas, pero esta será muy especial. “Más bien extraña”, matiza el ocho veces campeón del mundo. Sus seis títulos en MotoGP llegaron vistiendo los colores del equipo Repsol Honda, una de las relaciones más exitosas de la historia de la competición, la más prolífica en su era moderna. El de Valencia será, al menos por ahora, el último gran premio del binomio formado por la marca del ala dorada y el piloto de Cervera, que este martes se subirá por primera vez a la Ducati que montan este fin de semana los dos candidatos del título, Jorge Martín y Pecco Bagnaia, cara y cruz en un viernes de alta tensión.

Márquez se despide de HRC como el piloto con más victorias (59) y podios (101) de la fábrica que más motocicletas vende en el mundo. Ni él se imagina vestido con otros colores tras 169 grandes premios juntos. Han sido 11 años de relación que dejan una huella imborrable a nivel personal y colectivo: “Pase lo que pase, seré recordado por estos colores. Aquí es donde he logrado la mayoría de mis éxitos, mis títulos, y siempre será el equipo de mi vida”. Un casco especial para este fin de semana condensa y conmemora los hitos de esta era que cierra, aunque él no lo considera todavía como una despedida definitiva. El rojo, azul y blanco corporativos son protagonistas junto a seis fotos icónicas de sus coronas en la categoría reina. La séptima es su último podio, que llegó días antes de anunciar su marcha en Motegi, la carrera de casa. Atrás, en grande, destacan los caracteres japoneses de kansha, una versión más cálida, profunda y sincera de agradecimiento que el tradicional arigato. “Me han dicho que significa gracias, pero por si acaso lo hemos puesto también en castellano”, bromea.

La partida de Honda se le hace bola a Márquez y a gran parte del equipo que le ha acompañado desde su espectacular irrupción en la categoría en 2013, cuando se convirtió en el ganador y campeón más joven. “Ahí estalló la bomba, fue el año más bonito”, rememora. En su garaje él no ve a técnicos y mecánicos, sino a una familia que ha trascendido a las carreras. “Somos amigos, no somos compañeros de trabajo. Ahora no vamos a trabajar juntos, pero la amistad permanece”, explica el piloto catalán. Será difícil contener las lágrimas. “Buf, no puedo ni hablar, esto es muy emotivo”, balbucea Santi Hernández, jefe técnico y confidente que le acompaña desde sus tiempos en Moto2. “Para mí es alguien muy importante, es un gran amigo”, añade. Este sentimiento es compartido en todo el box.

Cuando José Luis Martínez, su ayudante y mejor amigo, apareció el jueves con el casco kansha entre manos, más de un mecánico salió del garaje sobrecogido por la emoción. “Este gran premio no es uno más. Sí que delante de Marc todos estamos actuando con máxima normalidad, pero entre nosotros hay una vibración diferente a la habitual. Sin duda es un fin de semana muy especial”, comenta la mano derecha del español. El programa de esta despedida se asemeja a la tradición anual del grupo. Después de la gala de los campeones el domingo, el equipo celebrará la cena de final de temporada, y el sábado por la tarde Honda ha organizado un acto interno para despedir a su gran campeón.

Marc Márquez realiza ejercicios de estiramiento hace una semana en Qatar.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

Márquez, séptimo en la práctica del viernes, no quiere hablar de un último podio, o una victoria de ensueño, a sabiendas de lo mucho que ha sufrido estos últimos años y también en este tramo final. Después de arrasar en sus primeras siete temporadas, donde solo se le escapó el título en 2015, lleva cuatro sin coronarse y más de dos sin ganar un GP. Su grave lesión en el brazo derecho en el GP de España de 2020 marcó el punto de inflexión en su relación, aunque ambas partes mantuvieron siempre un compromiso máximo durante su odisea de cuatro operaciones y constante dolor. Fue este curso, al que Márquez llegaba por fin plenamente recuperado, cuando la falta de rendimiento y el carácter indomable de la moto, con más caídas y nuevas lesiones de por medio, quebró definitivamente el matrimonio.

Marc Márquez, en los entrenamientos libres en Cheste.
Marc Márquez, en los entrenamientos libres en Cheste.Biel Aliño (EFE)

Al final, ni equipo ni piloto han escondido las dificultades que han desembocado en este cruce de caminos, aunque en Cheste todos están enfocados en celebrar los hitos de un vínculo que ha reescrito los libros de historia. “Lamentándolo mucho, Marc ha decidido cambiar de aires, pero él y Honda han formado una unión magnífica. Tanto Marc como la marca deben estar muy orgullosos de todo lo que han conseguido”, apunta Hernández. “Estoy seguro de que es uno de los grandes premios más especiales que correrá. Aquí tuvo la oportunidad de cumplir sus sueños y ser campeón con el mejor equipo de la historia en MotoGP”, incide Martínez. Su mejor amigo no tiene ninguna duda cuando observa el rostro del 93 justo antes de bajarse la visera y salir a rodar: “Lo veo con máxima concentración, más que en otros grandes premios. Quiere despedirse bien y darnos a todos un gran adiós”.

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